Acabar con la malnutrición exige transformar los sistemas alimentarios

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El V Encuentro de la ACHM-E reunirá en León a representantes de algunas de las principales entidades sociales españolas para reflexionar sobre la malnutrición
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El V Encuentro de la Alianza Contra el Hambre y la Malnutrición de España celebrado la semana pasada en León bajo el título “Malnutrición: carencias, excesos y desequilibrios” reunió a representantes de algunas de las principales entidades sociales españolas para abordar esta problemática desde diferentes puntos de vista: Acción contra el hambre, ACNUR, FAO, Prosalus y el Departamento de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad de Santiago de Compostela. Los cinco representantes de estas organizaciones coincidieron en la definición de la malnutrición como un problema estructural, que exige tomar medidas desde las Administraciones Públicas que en definitiva tengan como resultado una importante transformación de los sistemas alimentarios actuales.

La médico nutricionista de Acción contra el hambre, Pilar Charle, abrió la jornada con una ponencia sobre “Malnutrición: concepto y tipologías”. Charle partió de la definición de malnutrición, en la que se incluyen carencias, excesos o desequilibrios, tanto de ingesta como nutricionales, para a continuación examinar sus posibles causas, entre las que se encuentran unas inmediatas, como es la ausencia de alimentos; otras subyacentes, más profundas, de índole familiar; y por último otras más complejas, de tipo social, como pueden ser los problemas educativos, fundamentalmente en las mujeres o en las clases más desfavorecidas. Además, recalcó la importancia de que los Estados garanticen el derecho básico a la alimentación adecuada y abordó la paradoja, amplia y compleja, de cómo en la malnutrición pueden convivir la desnutrición y la obesidad.

A continuación, y con el objetivo de abordar esta problemática de una manera global y bajo el prisma de la población refugiada, intervino la coordinadora del área técnica del Comité español de ACNUR, Karmele Sáez. En su ponencia, titulada “Hambre y desplazamiento”, recordó que en la actualidad existen 69 millones de desplazados en el mundo. El hambre es una de las principales causas de los movimientos forzosos de personas, además de los conflictos armados, el cambio climático y las restricciones de acceso al trabajo y a las tierras. La búsqueda de esa solución integral hace necesario cambios fuertes, que garanticen el acceso a esos derechos, como ya contemplaba la Convención de Ginebra de 1951.

No debe olvidarse la persistencia de conflictos crónicos como los de Sudán del Sur o Yemen, u otros tantos similares, en los que a pesar de ser países ricos en recursos, los obstáculos como la inestabilidad política, el cambio climático, la falta de infraestructuras, las carencias en inversiones o la desigualdad de género hacen que la mitad de sus poblaciones tengan dificultades para encontrar alimentos suficientes a diario. Actualmente, uno de cada 20 niños en estos países mueren antes de los 5 años por causas hoy en día evitables, como pueden ser las diarreas, la malaria o la anemia.

En este sentido ACNUR trabaja en la detección precoz, la adopción de medidas preventivas de las causas antes señaladas, la distribuciones de raciones alimentarias equilibradas, la mejora en la producción de alimentos para llegar a la autosubsistencia, así como la educación nutricional y los consejos médicos a embarazadas y madres lactantes. En este ámbito de no solo tratar sino también prevenir, la lactancia materna es vital, así como conseguir espacios seguros para la misma, lo que lo convierte en un problema social. La solución a estas circunstancias pasa por un enfoque multisectorial, con acciones sostenibles que garanticen la protección de los derechos de estas personas para ayudarlas no solo subsistir, sino a prosperar. Karmele Sáez concluyó recordando las palabras de Platón según las cuales “La libertad consiste en ser dueños de la propia vida”.
El director de la ONGD Prosalus, José María Medina, aportó la postura de la sociedad civil y la política ante la malnutrición. Para Medina, el hambre es un problema político y como tal ha de abordarse. Además, recordó que la malnutrición en todas sus formas es una lacra de la que no se escapa ningún país. En este sentido, también apuntó que actualmente el sobrepeso y la obesidad matan más que el narcotráfico y la violencia en todas sus formas. Se da la aparente paradoja de que las clases más desfavorecidas socialmente tienen un 157 % más de obesidad que las clases socialmente más favorecidas.

Según Medina, es necesario construir un sistema alimentario inclusivo y sostenible, puesto que la malnutrición va en contra de la sostenibilidad. En este sentido debemos tener en cuenta dos escenarios: por una parte, la disponibilidad de alimentos, aspecto en el que afortunadamente se va mejorando; y por otra, la accesibilidad de los mismos. Según el último informe sobre “El estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo”, en España hay 600.000 personas en situación de inseguridad alimentaria.

Los sistemas alimentarios actuales no ayudan a conseguir estos objetivos, configurando un sistema alimentario global obesogénico. Se hace imprescindible una reforma profunda que contemple la educación nutricional tanto en las escuelas como de los consumidores, la regulación determinadas campañas publicitarias de productos ultraprocesados e insanos y la revisión del sistema de precios.

En este escenario, todos los actores de la sociedad civil tenemos el desafío de exigir el respeto, protección y garante del derecho humano a una alimentación adecuada. Para ello, la participación social, la sensibilización y el activismo son clave para ejercer presión y lograr cambios en el ámbito legislativo.

La profesora del Departamento de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad de Santiago de Compostela, Mónica Pérez-Ríos, puso sobre la mesa los datos sobre malnutrición en España desde la perspectiva de la Epidemiología y la Salud Pública. Comenzó preguntándose: ¿Hay malnutrición en España (considerada esta tanto por exceso como por defecto)?;  ¿Cuáles son las tasas de riesgo y qué relación tienen con la pobreza?; ¿Hay carencias materiales?

En un estudio llevado a cabo por su Departamento de la Universidad de Santiago de Compostela en el año 2014, en el que participaron 7.443 escolares entre 6-15 años, y cuyos datos, como posteriormente explicó, podrían ser extrapolables al resto de España, la tasa global de incidencia de este problema es del 16,4 %, con variaciones por sexo y edad. La obesidad afectaría al 14,8 %, lo que implicaría la afectación de 29.040 niños gallegos. Ante esta realidad, Pérez-Rios apuntó que deben promoverse medidas de prevención a edades tempranas y que es absolutamente necesario que estos estudios se realicen por comunidades autónomas, dadas sus distintas realidades, y se repitan para observar tendencias y evolución con unos plazos no superiores a los 5 años.

La última ponencia corrió a cargo de Arturo Angulo, coordinador adjunto de la oficina de la FAO en España, que tituló “Desafíos y tendencias”, y en la que puso de manifiesto que nuestras acciones constituyen nuestro futuro, y se refirió a la importancia de la reciente Cumbre Parlamentaria Mundial contra el Hambre, que tuvo lugar en Madrid con el objetivo de consensuar medidas legislativas para alcanzar el ODS2: Hambre Cero. En ese sentido, Angulo recordó que la Constitución Española no reconoce el derecho a a la alimentación, que sí está recogido en la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

Arturo Angulo recalcó que aún estamos a tiempo de salvar nuestro planeta de una situación dramática en la que 821 millones de personas, es decir el 15 % de la población, pasan hambre (y esta tasa está aumentando durante los últimos años). Además, más de 2.000 millones sufren desequilibrios nutricionales y otros 2.000 millones padecen sobrepeso u obesidad, constituyendo la mayor pandemia del siglo XXI,  íntimamente vinculada con la pobreza, y una de las principales causas de riesgo de padecer enfermedades no transmisibles (cáncer, cardiovasculares, etc). Todo ello en un mundo donde la producción actual de alimentos satisfaría con mucho las necesidades de toda la humanidad.

El representante de la FAO destacó que nos encontramos en un momento de inflexión que hace necesaria la transformación de los sistemas alimentarios, cambios en los marcos legales y reformas en los sistemas de comercio. Es necesaria una acción decidida y coordinada en políticas públicas. No obstante debemos ser conscientes de que no hay medidas mágicas, y por ello hemos de insistir sin desmayo en reforzar las campañas de sensibilización, la educación nutricional, promover la venta de alimentos frescos, regular los alimentos procesados, adecuar las políticas fiscales, restringir determinadas publicidades, fortalecer la salud preventiva y colaborar decididamente en el Decenio de Acción sobre la Nutrición en España promovido por Naciones Unidas.

El encuentro se cerró con la presentación del libro de Manuel Bruscas “Los tomates de verdad son feos”, que aborda la problemática del despilfarro alimentario, uno de los temas en los que más ha trabajado la ACHM-E. De hecho, el II Encuentro nacional, celebrado en Asturias en 2015, versó sobre las pérdidas y desperdicios en los sistemas alimentarios y a raíz de sus conclusiones se publicó una guía de recomendaciones para la acción bajo el título “¿Cómo reducir las pérdidas y desperdicios de alimentos?”, elaborada por el director de Prosalus, José María Medina, bajo la supervisión de los participantes en el encuentro.

El objetivo de la ACHM-E es promover la reflexión y sensibilizar acerca del hambre y la malnutrición, generando espacios de debate e intercambio de experiencias.

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