Mayor coordinación, asistencia integral y análisis profundo de las causas de la pobreza, grandes retos de la Ayuda Alimentaria en España

Arturo Angulo
Arturo Angulo: “Las entidades sociales han cubierto ciertos vacíos pero no sería bueno que se cronifique la situación”
15 noviembre, 2017
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Foto grupo IV Encuentro ACHM-E

El IV Encuentro de la Alianza Contra el Hambre y la Malnutrición de España reunió en León a 26 profesionales de los ámbitos de la empresa, la sociedad civil, la educación y las administraciones públicas, para analizar y reflexionar sobre el sistema de ayuda alimentaria en nuestro país.

Uno de los retos más mencionados por todos los ponentes fue el de trabajar con una mayor coordinación entre los agentes encargados de gestionar dicha ayuda, administraciones públicas y entidadessociales, para evitar la multiplicidad de las ayudas, personalizar la atención al usuario y evitar una situación de dependencia y cronificación de la pobreza.

Desde el Programa Mundial de Alimentos, Jennifer Nyberg apuntó que sería más apropiado hablar de asistencia alimentaria, y no de ayuda alimentaria, entendiendo esta como un sistema de servicios y apoyo social que “va más allá de dar de comer a la gente y debe basarse en el contexto y en la mejor forma de hacer a las personas tan autosuficientes como sea posible en el tiempo”. Así, la ayuda alimentaria quedó definida como una medida necesaria por la situación actual, entendida como una más dentro de un sistema integral de intervención social a personas y familias y por ello ha de gestionarse buscando la mayor eficacia con el objetivo de contribuir al derecho básico a la alimentación.

La educación nutricional de los receptores de la ayuda fue otra cuestión clave durante el encuentro, especialmente en la mesa académica. Beatriz Robles destacó la importancia de la seguridad alimentaria “para evitar que existan alimentos de primera y de segunda, lo cual genera una importante brecha social”.

Otros de los asuntos más comentados fueron la cronificación de la pobreza, el estancamiento del problema y la pérdida de autonomía y capacidad de decisión por parte de los receptores de la ayuda. Para ello, tanto Cáritas como Cruz Roja plantearon opciones alternativas a la donación directa de alimentos, como la entrega de vales y/o tarjetas o los economatos sociales, dentro de un modelo integral de atención a la persona y a sus necesidades concretas.

Desde la mesa empresarial se hizo especial hincapié en la necesidad de una regulación que incentive la donación de los excedentes generados en la cadena alimentaria, con el fin de reducir el desperdicio y redistribuir los alimentos en buen estado que, por motivos comerciales, no pueden ser puestos a la venta.

Todo ello sin olvidar la necesidad, resaltada desde los sectores más críticos de la mesa académica, de llevar el debate a los problemas estructurales de fondo que generan estas situaciones de inseguridad alimentaria para encontrar soluciones a largo plazo. Con respecto a esto Arturo Angulo, de la FAO, destacó que “la solicitud de ayuda alimentaria es inversamente proporcional a la fortaleza de los soportes de bienestar social y por lo tanto del funcionamiento de las administraciones y el cumplimiento de los derechos básicos. El ámbito de los servicios sociales tiene mucho que aportar participando de forma activa en la definición de las políticas”.

 

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